viernes, 24 de diciembre de 2010

LAS DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA......................





Uno mete miedo y pide represión. El otro, mete miedo y asegura que sabe cómo reprimir. “Sabemos y podemos”, es su eslogan de campaña. Uno repite que “los vecinos” de la Capital Federal viven acorralados por las villas y “la inmigración descontrolada”. El otro se proclama como el mesías del “orden” para una Argentina que “está sedienta de paz”. Uno exige que la Policía Federal vuelva a usar armas de fuego para sofocar la protesta social. El otro afirma que no le va a temblar la mano a la hora de “pacificar” al país, porque incluso está dispuesto a sacar a la calle a las Fuerzas Armadas.

Uno es el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, y el otro, claro, es Eduardo Duhalde: las dos caras de una sociedad política que ya no oculta sus afinidades. En especial, después del conflicto en el Parque Indoamericano, cuando duhaldistas y macristas agitaron una misma estrategia discursiva, haciendo pie en los dos pilares clásicos de la desestabilización: el lenguaje del miedo y la profecía autocumplida del caos y la recuperación del orden.

Esa apuesta política al desborde y a la extorsión en las urnas, que registra varios antecedentes en la historia argentina de los últimos 30 años, marcó el discurso de Duhalde en el Pabellón 1 de Costa Salguero, donde lanzó su candidatura a presidente, y también guió los dichos de Macri durante su reunión con un grupo de vecinos del barrio porteño de Lugano, donde se mantiene la toma de tierras.

“No tengan miedo de hablar de represión, que no es matar a nadie”, sostuvo Duhalde en su “show” de lanzamiento, desentendiéndose de los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, ocurridos en 2002 durante su interinato en la Casa Rosada y por el fuego de la Policía Bonaerense.
El mismo día, pocas horas después, Macri redondeó la idea apelando al pánico ante un grupo de vecinos asustados. “Hoy le tocó al club Albariño, ayer fue el Parque Indoamericano, ya están en Retiro, en cualquier lugar, van a ir a la casa de cualquiera”, razonó el jefe de gobierno porteño, que hace tiempo decidió abandonar la moderación impostada con la que alguna vez quiso edulcorarse.

Al escuchar estas palabras, Duhalde habrá sonreído con la satisfacción de quien ve cómo las piezas se mueven correctamente sobre un tablero que él mismo viene construyendo.

Como buen “bombero”, el ex intendente de Lomas de Zamora sabe que para entrar en escena primero necesita la zozobra de un “incendio”. Una tarea de ignición donde el modus operandi de Macri, cuyo primer reflejo ante el reclamo social es la criminalización, le resulta el combustible ideal.
Por lo pronto, las coincidencias ya pasaron al plano de lo operativo. Veintitrés pudo confirmar que fue el gurú del macrismo, el publicista ecuatoriano Jaime Durán Barba, quien asesoró a Duhalde para que su acto tuviera una puesta en escena entre moderna y evangélica, con pantallas gigantes, dinámica de stand-up y la marcha peronista interpretada en clave de jazz, tango y ritmos andinos.

Durán Barba fue también quien le aconsejó a Macri que endureciera su postura con los ocupantes del Indoamericano, reclamando su desalojo por vía de la fuerza

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